Tras un año de trabajo, este jueves 27 de febrero se presentaron los resultados preliminares del programa “Tiempo para Jugar”, que Fundación FEMSA, en alianza con Un Kilo de Ayuda y en colaboración con la Aceleradora de Innovación para la Primera Infancia de la U-ERRE, ha estado implementando en 24 comunidades de los Altos de Chiapas para mejorar las competencias parentales de padres y cuidadores de niños de 0 a 5 años.

Este programa, que fomenta las interacciones positivas a través del juego como herramienta del desarrollo integral por medio de visitas domiciliarias, talleres y trabajos con grupos focales, se está implementando desde marzo de 2019 y cerrará actividades en marzo de 2020. El impacto logrado es en más de 800 niños de primera infancia, mientras que la participación de las comunidades es de más de 800 cuidadores principales y más de 60 hadas de juego, que son madres de las mismas comunidades que fueron capacitadas como facilitadoras del proyecto.

La relevancia de proyectos como “Tiempo para Jugar” radica en que, durante la primera infancia, que comprende el embarazo y los primeros cinco años de vida, suceden cambios que acompañan el crecimiento y desarrollo de los niños y sientan las bases de su futuro. En este periodo, la interacción con el entorno y la creación de lazos afectivos con los cuidadores permiten la generación de nuevas conexiones neuronales y fortalecen todo tipo de habilidades que serán determinantes para su futuro. Por eso, la cantidad y calidad de las experiencias que vivan durante esta etapa sentarán las bases no sólo para el futuro de los niños sino también para el de toda la sociedad.

El modelo ha demostrado ser replicable y adaptable a distintos contextos, ya que se implementó como parte del portafolio de proyectos de la Aceleradora de Innovación para la Primera Infancia de la U-ERRE en el Estado de México y ahora se está replicando en Chiapas gracias a la alianza deFundación FEMSA y Un Kilo de Ayuda.

El 67% de los niños menores de 5 años de estas localidades no asiste a ningún centro de educación inicial para su cuidado, aprendizaje o estimulación temprana, por lo que se vuelve todavía más relevante que sus padres amplíen sus conocimientos de desarrollo infantil y conozcan las maneras en las que pueden moldear y guiar el juego para el desarrollo positivo de los niños y niñas.

“Hace más de dos años fuimos seleccionados con la iniciativa “Tiempo para Jugar” la cual implementamos satisfactoriamente en el Estado de México y hoy es una realidad en San Cristóbal. En esta zona de los Altos de Chiapas, tuvimos grandes retos que superar como las distintas lenguas indígenas y los usos y costumbres para lograr sensibilizar e interesar a los padres y cuidadores sobre la riqueza que tiene el juego en el momento de aprender y mejorar las prácticas de crianza en los niños menores de 5 años”, afirmó Pedro Reverté, Director General de Un Kilo de Ayuda.