Ante la situación de emergencia sanitaria surgida con la pandemia del brote de Coronavirus y en el reconocimiento de la epidemia como una enfermedad grave de atención prioritaria, Un Kilo de Ayuda se ha visto en la necesidad de modificar su operación en comunidades rurales e implementar diversas medidas preventivas utilizando su conocimiento y experiencia para garantizar la seguridad alimentaria para las niñas y los niños de las comunidades en las que interviene.

Un Kilo de Ayuda, consciente de la salud de las comunidades con las que trabajamos, promueve el distanciamiento social y mantiene su compromiso por asegurar la distribución de paquetes con alimentos de canasta básica para promover mejor estado de salud y nutrición de los niños menores de 5 años y mujeres embarazadas con las que trabajamos mes a mes.

En comunidad, buscaremos el apoyo de las comisionadas, mujeres líderes que nos apoyan con el modelo de intervención y fungen como vínculo entre la comunidad y el personal en campo de Un Kilo de Ayuda. En colaboración con las autoridades comunitarias estaremos atentos a las necesidades que emanen de la población para su atención coordinada con las autoridades locales, municipales y estatales, así como otras ONGs e iniciativas empresariales que deseen contribuir con la ayuda de grupos vulnerables.