El juego es una actividad fundamental para el desarrollo y el aprendizaje de los niños, al inicio son simples movimientos corporales que, poco a poco, se van ampliando y haciendo más complejos para introducir otros elementos. Con el tiempo, el juego permite al niño desarrollar su imaginación, explorar su medio ambiente, expresar su visión del mundo, desarrollar su creatividad y desarrollar habilidades socioemocionales entre pares y adultos.

De esta forma, el juego contribuye a su maduración psicomotriz, cognitiva y física además afirma el vínculo afectivo con sus padres y favorece la socialización. Por lo que, el juego es uno de los medios con mayor impacto en los niños para desarrollar nuevas habilidades y conceptos a través de su propia experiencia.

Los niños invierten gran parte de su tiempo en jugar, el tipo de juego se modifica y adapta a la edad y a las preferencias de cada niño, pero más que un medio de diversión, es una actividad de enseñanza motivadora para los menores. Por ejemplo, a partir de los dos años de edad, el niño empieza con una nueva etapa de juego, debido a que en este momento se comunica con mayor fluidez, está ampliando su vocabulario y cuenta con mayor dominio sobre su cuerpo (motricidad gruesa y fina), lo cual, lo lleva a buscar nuevas experiencias y compañeros de juego.

Posterior, al momento de la incorporación a la escuela, el juego forma parte de la escuela y del hogar, y es cuando a través del juego, los niños imitan la realidad, representando lo que han vivido o desean vivir, permitiéndose exteriorizar sus emociones como alegrías, tristezas, frustraciones, etc.

Para facilitar el juego se puede hacer uso de materiales como cajas de cartón, bloques de madera o plástico, y tapaderas, los cuales, pueden irse adaptando de acuerdo al crecimiento y formación de capacidades de los niños.

Como padres es importante fomentar y ser partícipes en las actividades de juego con los niños, debido al papel fundamental que tiene en el desarrollo de los pequeños así como por la importancia que ejerce en el fortalecimiento del lazo afectivo entre padres e hijos.

Contribución del juego en las capacidades de los niños:

Físicas: permite diferentes movimientos que los ejercita y ayuda a su coordinación psicomotriz, contribuye a disminuyen el riesgo de sobrepeso y obesidad, y les permite dormir mejor durante la noche.
Desarrollo sensorial y mental: es favorecida por la discriminación de formas, tamaños, colores, olores, texturas, etc.
Afectivas: al experimentar sus emociones como sorpresa, alegría, expectación, etc.
Creatividad e imaginación: es parte innata del juego, permite su desarrollo y fortalecimiento.
Formación de hábitos de cooperación. al interactuar con pares favorece un vínculo afectivo y vínculos de cooperación.
Conocimiento del cuerpo. en los bebés y niños pequeños, el juego es una herramienta para conocer su cuerpo y su entorno.

 

Bibliografía
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